Júpiter

Júpiter

Israel Gil Andani Planetas, Sistema Solar Leave a Comment

10 cosas que necesitas saber de Júpiter:

  1. Si  el Sol fuera tan alto como una típica puerta principal, la tierra sería del tamaño de un Nickel y Júpiter casi tan grande como un pelota de baloncesto.
  2. Júpiter orbita nuestro Sol, una estrella. Júpiter es el quinto planeta desde el Sol a una distancia de alrededor de 778 millones de km o 5.2 U.A.
  3. Un día en Júpiter dura alrededor de 10 horas (el tiempo que le cuesta a Júpiter rotar o dar una vuelta sobre sí mismo). Júpiter realiza una órbita completa alrededor del Sol (un año en tiempo de Júpiter) en alrededor de 12 años-tierra (4333 días-tierra).
    Juno jupiter

    Juno: la siguiente generación de exploradores de Júpiter.

  4. Júpiter es un planeta gigante de gas y por lo tanto no posee superficie sólida. Sin embargo, se predice que Júpiter tiene un  núcleo sólido de alrededor del tamaño de la Tierra.
  5. La atmósfera de Júpiter está mayormente formada por hidrógeno(H2) y helio (He).
  6. Júpiter posee 50 lunas conocidas, con 17 más esperando la confirmación de su descubrimiento – esto suma un total de 67 lunas.
  7. Júpiter posee un sistema de anillos muy débil que fue descubierto en 1979 por la misión Voyager 2.
  8. Muchas misiones han visitado Júpiter y su sistema de lunas. La misión Juno llegará a Júpiter en el 2016.
  9. Júpiter no puede sustentar vida tal y como la conocemos. Sin embargo, algunas luna de Júpiter tienen océanos bajo sus cortezas que podrían sustentar vida.
  10. La Gran Mancha Roja de Júpiter es una gigantesca tormenta (de alrededor del tamaño de dos a tres tierras) que ha permanecido furiosa durante cientos de años.

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Júpiter, el planeta más masivo de nuestro sistema solar – con docenas de lunas y un enorme campo magnético – forma una especie de sistema solar en miniatura. Júpiter se parece a una estrella en su composición, pero no creció lo suficiente para igniciarse. Las lineas de las nubes revueltas están marcadas por tormentas masivas como la de La Gran Mancha Roja, que se ha prolongado durante cientos de años.

Júpiter es el planeta más masivo del sistema solar; con cuatro grandes lunas y muchas más pequeñas, forma un sistema solar en miniatura. De hecho Júpiter parece una estrella en formación, y si hubiera sido 80 veces más masivo, se hubiera convertido en una estrella en lugar de en un planeta.

Nubes de Júpiter y Mancha Roja

Ampliación de las turbulentas nubes alrededor de la Gran Mancha Roja

El 7 de Enero de 1610, utilizando su primitivo telescopio, Galileo Galilei vio 4 pequeñas “estrellas” cerca de Júpiter. Había descubierto sus 4 grandes lunas, ahora llamadas Ío, Europa, Ganímedes y Calisto. Estas cuatro lunas son conocidas como los satélites galileanos.

Impacts on Jupiter

Manchas oscuras marcan los sitios de impacto de los fragmentos de un cometa en Júpiter.

Nuevos descubrimientos de lunas han sido reportados por astrónomos y están siendo catalógados con una designación temporal por la Unión Astronómica Internacional; una vez las órbitas son confirmadas, son incluidas en la larga cuenta de Júpiter. No se incluyen las lunas temporales. Júpiter tiene 50 en total.

Galileo se asombraría de lo que hemos aprendido de Júpiter y sus lunas, principalmente de una misión de la NASA con su nombre. Ío es el cuerpo volcánico más activo del sistema solar. Ganímedes es la luna más grande de un planeta y la única del sistema solar en poseer su propio campo magnético. Océano líquido es posible que exista en la corteza congelada de Europa, y océanos helados también podrían existir bajo las cortezas de Calisto y Ganímedes. La apariencia de Júpiter es como la de un tapiz de preciosos colores y eventos atmosféricos. Las nubes más visibles están compuestas por amoniaco. Vapor de agua existe en las profundidades y en ocasiones puede ser visto entre los claros de las nubes. Las “lineas” del planeta son cinturones oscuros y zonas iluminadas, creadas por los fuertes vientos dirección este – oeste de las zonas altas de la atmósfera. La Gran Mancha Roja, una tormenta gigante, ha sido observada desde los 1800. En años recientes, tres tormentas emergieron de la Pequeña Mancha Roja, de alrededor de la mitad del tamaño de la Gran Mancha Roja.

Jupiter and Io

Montaje de una imagen de la New Horizons de Júpiter y su luna volcánica Io.

La composición de la atmósfera de Júpiter es similar a la del Sol – mayormente hidrógeno y helio. En las profundidades de la atmósfera, la presión y la temperatura aumenta, comprimiendo el hidrógeno gaseoso en líquido. A profundidades de aproximadamente un tercio del camino hasta su centro, el hidrógeno se convierte en metálico y conductor eléctrico. En esta capa metálica, el poderoso campo magnético de Júpiter es generado por corrientes eléctricas debidas a su rápida rotación. En el centro, la inmensa presión puede soportar un núcleo sólido de roca alrededor del tamaño de la Tierra.

El enorme campo magnético de Júpiter es casi 20000 veces más poderoso que el de la Tierra. Atrapadas en la magnetosfera de Júpiter (la zona donde las líneas magnéticas rodean el planeta de polo a polo) se encuentran multitud de partículas cargadas. Los anillos y las lunas de Júpiter están envueltos en un intenso cinturón de radiación de electrones e iones atrapados en el campo magnético. La magnetosfera joviana, comprimiendo estas partículas y campos, se hincha de 1 a 3 millones de km hacia el sol y forma una cola de viento que se extiende más de 1 billón de km por detrás de la órbita de Júpiter y hasta la de Saturno.

Anillos Jupiter

El débil sistema de anillos de Júpiter

Descubiertos en 1979 por la aeronave Voyager 1 de la NASA, los anillos de Júpiter fueron una sorpresa: un aplanado anillo principal y un anillo interior con forma de nube, llamado halo, están compuestos por pequeñas partículas oscuras. Un tercer anillo, conocido como “telaraña” debido a su transparencia, son en realidad tres anillos de desechos microscópicos de tres pequeñas lunas: Amalthea, Thebe y Adrastea. Datos de la aeronave Galileo indican que el sistema de anillos de Júpiter podría haberse formado por polvo expulsado al impactar meteoros interplanetarios en las cuatro pequeñas lunas interiores. El anillo principal está probablemente formado por material de la luna Metis. Los anillos de Júpiter son más visibles cuando reciben la luz del sol por detrás pero han sido capturados en imágenes por el Hubble Space Telescope.

En Diciembre de 1995, la aeronave Galileo de la NASA dejó caer una sonda en la atmósfera de júpiter, que realizó las primeras medidas directamente de la atmósfera del planeta. La aeronave entonces, comenzó un estudio de varios años de Júpiter y sus lunas. Cuando Galileo comenzaba su órbita 29, la aeronave Cassini-Huygens es estaba aproximando a Júpiter para una maniobra de asistencia gravitatoria en su camino hacia Saturno. Las dos aeronaves realizaron observaciones simultáneas de la magnetosfera, el viento solar, los anillos y las auroras de Júpiter.

La NASA lanzó la misión denominada Juno en 2011 para realizar un estudio en profundidad de Júpiter desde una órbita polar. Juno examinará la química de Júpiter, la atmósfera, su estructura interior y la magnetosfera.

Fechas significativas:

– 1610: Galileo Galilei realiza las primeras observaciones detalladas de Júpiter.
– 1973: Pioneer 10 es la primera aeronave en cruzar el cinturón de asteroides y sobrepasar Júpiter.
– 1979: Voyager 1 y 2 descubren los débiles anillos de Júpiter, algunas lunas nuevas y actividad volcánica en la superficie de Ío.
– 1994: Astronomos observan como trozos del cometa Shoemaker-Levy 9 impactan contra el hemisferio sur de Júpiter.
– 1995-2003: La aeronave Galileo deja caer una sonda en la atmósfera de Júpiter y conduce extensas observaciones del planeta, sus lunas y anillos.
– 2007: Imágenes de la aeronave New Horizons de la NASA, en su camino hacia Plutón, muestra nuevas perspectivas de las tormentas atmosféricas de Júpiter, los anillos, el volcánico Ío y la helada Europa.
– 2009: El 20 de Julio, casi exactamente 15 años después de que los fragmentos del cometa Shoemake-Levy impactaran en Júpiter, un cometa o asteroide colisiona con el hemisferio sur del planeta gigante.
– 2011: Se lanza Juno para examinar la química de Júpiter, su atmósfera, estructura interna y magnetosfera.

Lunas

Las lunas más grandes del planeta Júpiter se denominan satélites Galelianos, después de que el astrónomo italiano Galileo Galilei las observara en 1610. El astrónomo alemán Simon Marius reclamó haber visto las lunas alrededor de las mismas fechas, pero no publicó sus observaciones por lo es a  Galileo a quien se le da el crédito del descubrimiento. Estas grandes lunas, se llaman, Ío Europa, Ganímedes y Calisto, y son mundos distintos entre si.

Satelites Galileanos de Jupiter

Ilustración de júpiter y sus satélites Galileanos.

Ío es el más cuerpo con mayor actividad volcánica del sistema solar. La superficie de Ío está cubierta por azufre de diferentes formas y colores. Mientras viaja en una órbita poco elíptica, la inmensa gravedad de Júpiter causan “mareas” en la sólida superficie que se elevan hasta 100m en  Ío, generando suficiente calor para la actividad volcánica y eliminar el agua. Los volcanes de Ío están motivados por un caliente magma de silicatos.

La superficie de Europa es mayormente agua helada y hay evidencias de que pueda estar cubriendo un océano de agua o hielo medio derretido debajo. Se piensa que en Europa hay dos veces más agua que en la Tierra. Esta luna intriga a los astrobiólogos por el potencial de poseer una “zona habitable”. Formas de vida se han encontrado prosperando cerca de los volcanes subterráneos en la Tierra y en otras localizaciones extremas que podrían ser análogas a lo que podría existir en Europa.

Ganímedes es la mayor luna del sistema solar (más grande que el planeta Mercurio, y es la única luna que se conoce que posee su propio campo magnético interno.

La superficie de Calisto está fuertemente craterizada y antigua – un muestra de los eventos de la historia inicial del sistema solar. Sin embargo, los pequeños cráteres de Calisto indican un pequeño grado de actividad en la superficie.

Los interiores de Ío, Europa y Ganímedes poseen una estructura por capas (como la Tierra). Ío posee un núcleo y un manto parcialmente de roca molida, envuelto por una corteza de roca sólida recubierta de componentes sulfúricos. Europa y Ganímedes poseen núcleo; un recubrimiento de roca alrededor del núcleo; una gruesa capa helada; y una fina corteza de agua helada contaminada. En el caso de Europa, una capa global de agua bajo la superficie, probablemente se encuentre justo debajo de la corteza de hielo. Las capas de Calisto están menos definidas y parece ser una mezcla de hielo y roca.

Tres de la lunas se influencian entre si, de una manera interesante. Ío está en un tira y afloja con Ganímedes y Europa, y el periodo orbital de Europa (el tiempo en dar una vuelta alrededor de Júpiter) es el doble del de Io, y el de Ganímedes es el doble que el de Europa. En otras palabras, cada vez que Ganímedes da una vuelta alrededor de Júpiter, Europa da dos y Ío da cuatro órbitas. Las lunas se mantienen mirando hacia Júpiter mientras orbitan, lo que significa que cada luna gira una vez sobre su eje por cada órbita que recorre alrededor de Júpiter.

Los Pioneer 10 y 11 (1973 -1974) y las Voyager 1 y 2 (1979) ofrecieron impactantes colores y una perspectiva global en sus vuelos de reconocimiento del sistema de Júpiter. Desde 1995 hasta 2003, la aeronave Galileo realizó repetidas observaciones desde su órbita elíptica alrededor de Júpiter, pasando a 261km de las superficies de la lunas Galileanas. Estas aproximaciones dieron como resultado imágenes con un detalle sin precedentes de zonas seleccionadas de las superficies.

La  imágenes ampliadas tomadas por la aeronave Galileo de zonas de la superficie de Europa muestran lugares donde el hielo se ha partido y apartado, y donde líquidos podrían haber salido por debajo y congelarse lentamente en la superficie. La pequeña cantidad de cráteres en Europa, lleva a los científicos a creer que un océano bajo la superficie ha estado presente en la reciente historia geológica y que puede que todavía exista. El calor necesario para fundir el hielo en un lugar tan alejado del Sol, se cree que proviene del interior de Europa, resultado principal del mismo tipo de fuerzas mareales que conducen los volcanes de Ío.

Fuente: NASA. Solar System.
Traducción: Israel Gil.

 

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